¡Hola, Viajeros!

Si hay una ciudad en México que parece sacada de un cuento, es Guanajuato. Con su laberinto de túneles, sus colores vibrantes y su atmósfera universitaria, es un lugar que te exige perderte. Acabo de pasar un día completo explorándola, y aquí les cuento cómo fue mi ruta, desde la llegada en coche hasta la mágica noche.

La Llegada: Conducir por un Laberinto

Llegar a Guanajuato en coche es una aventura en sí misma. Olvídate de calles rectas; aquí todo es un desafío. Tienes que navegar por una red de túneles subterráneos que antes eran ríos. Es confuso, pero emocionante.

Una vez que logras aparcar (consejo: busca un estacionamiento público y déjalo ahí), la ciudad se despliega en una explosión de color. Las casas trepan por las colinas en todos los tonos imaginables: amarillo, azul, naranja.

El Día: Calles, Historia y Leyendas

Para la mañana y la tarde, decidí caminar y absorber la atmósfera.

  1. El Corazón Céntrico: Empecé por la Plaza de la Paz, rodeada de arquitectura hermosa, incluyendo la icónica Basílica Colegiata de un amarillo brillante.
  2. El Mercado y la Universidad: Un paseo por la Universidad de Guanajuato, con su imponente escalinata, te hace sentir la energía estudiantil. Luego, una vuelta por el mercado para probar algunas guacamayas (un tipo de torta/tostada local) y recargar energías.
  3. El Callejón del Beso: ¡Claro que sí! Un must. Es pequeño, está lleno de gente, pero la historia de Carmen y Luis es tan romántica (y trágica) que es imposible no sonreír al pasar por ahí. Un clásico de Guanajuato.

La Noche: La Magia de la Callejoneda

El verdadero encanto de Guanajuato se enciende al caer la noche con la famosa Callejoneada. Esto es algo que no se pueden perder.

Me uní a un grupo en el Jardín de la Unión. La fiesta comienza cuando una Estudiantina (grupos de músicos vestidos con trajes de época) aparece. Con su música, sus cánticos y sus bromas, te llevan a través de los callejones más estrechos de la ciudad.

Es una mezcla de tour, serenata y fiesta. Nos reímos, cantamos y conocimos rincones de la ciudad que jamás habríamos encontrado solos. El sonido de las guitarras y las panderetas resonando en los muros antiguos, bajo la luz de la luna, es sencillamente inolvidable. Es la forma perfecta de terminar un día: sintiéndote parte de la historia y la alegría de Guanajuato.

Si vas a Guanajuato, ¡deja el coche quieto y lánzate a caminar y a cantar!

¿Ya te perdiste en los túneles de Guanajuato? Cuéntanos en los comentarios cuál fue el callejón más curioso que encontraste. ¡Y no olvides seguir a viacando.com para más rutas coloniales!

Un comentario en «Guanajuato en 24 Horas: De la Aventura Subterránea a la Serenata Nocturna»

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